TFG - Escuela Superior de Diseño de Madrid
ZCREEN
Las ciudades contemporáneas se han convertido en entornos que priorizan la productividad y el tránsito eficiente sobre la convivencia humana. El espacio público favorece al automóvil por encima del peatón, las aceras están diseñadas para circular y no para detenerse, y el ciudadano transita su ciudad como si fuera un engranaje más dentro de un motor colectivo. Este contexto fomenta un individualismo progresivo que hace cada vez más difícil sentirse parte de una comunidad real, de un barrio, de un entorno cercano.
A este ritmo de vida se suma la paradoja de la hiperconectividad digital: las pantallas nos permiten relacionarnos con personas lejanas pero nos distancian de quienes tenemos al lado. Nos sentimos más cómodos iniciando una conversación a través del teléfono que con alguien desconocido en la calle. Nos movemos con auriculares puestos, mirando al suelo, y aunque las ciudades tienen más habitantes que nunca, más gente se siente sola.
Zcreen es una instalación urbana compuesta por dos pantallas situadas a ambos lados de un paso de cebra. Cada pantalla muestra en tiempo real lo que la cámara del lado opuesto está captando, de manera que los peatones que esperan para cruzar pueden verse mutuamente antes de encontrarse. La distancia y la mediación de la pantalla nos hace sentirnos más seguros, que facilita el gesto de saludar, sonreír o hacer alguna gracia, una interacción que más se convierte en un encuentro físico al cruzar.
La pieza está diseñada para integrarse en el mobiliario urbano sin resultar intrusiva. Su forma pentagonal responde a la necesidad de inclinar el panel solar trasero y optimizar la captación de energía, lo que le permite funcionar de manera autónoma sin conexión a la red eléctrica, apoyándose en una batería de litio para días de baja radiación. El anclaje al suelo está oculto bajo una tapa para desincentivar el vandalismo.
Zcreen demuestra que con una intervención sencilla es posible generar momentos genuinos de conexión entre desconocidos. Las pruebas realizadas en distintos puntos de Madrid confirmaron que la gente interactúa, sonríe y cruza con una energía diferente.
El proyecto no pretende resolver el problema de la soledad urbana, pero sí contribuir a que la ciudad se sienta un poco más hogar, recordando que compartir un instante con alguien desconocido puede cambiar la alegría de tu día.
Tutora - Pilar Acon